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Página de aterrizaje para una recién llegada

Página de aterrizaje para una recién llegada
El post de aterrizaje

Como todos, antes de poner en marcha mi web he pasado largas horas revisando los elementos imprescindibles que toda web debería tener. Hay uno en particular que ha llamado mi atención: la página de aterrizaje o «landing page». El motivo es la recomendación de algunos de prescindir de todo lo que no sea la llamada a la acción. ¿Son estos elementos una distracción, o una muestra de cortesía?. Aquí os dejo mi reflexión sobre la página de aterrizaje para una recién llegada.

Nos hemos esforzado en crear nuestra marca personal. En volcar nuestra esencia en la web. Hemos conseguido que tenga nuestro logo, nuestros colores corporativos y todos los elementos que nos definen encajan como un guante en nuestra página de inicio. Después de todo esto llevamos a nuestro “cliente potencial” a una encerrona en donde desaparece nuestro logo, el menú principal y también el menú del footer, ese que está al pie de página que nos sirve para mostrar nuestros textos legales. Y, para colmo, el único botón que queda en la página es de un color rojo chillón, que nada tiene que ver con esa paleta de colores agradables que habíamos trabajado para hacer que nuestro cliente se sintiera como en casa. Todo porque hemos leído que en una landing page tenemos que eliminar todo lo que no sea ese botoncito que empuja al cliente a comprar nuestro producto. En suma, hemos desnudado nuestra web de todo aquello que nos humanizaba y nos acercaba a aquel cliente que, entre todas las webs dispersas en el inmenso mar que es Internet, se ha decidido por la nuestra.

Queridos unifilomigos. Esto, a mi entender, es un tremendo error. Llevo, como seguro te pasará a ti, muy poco tiempo de comerciante, pero llevo toda mi vida de cliente. Si entro en una tienda a comprarme un jersey espero que me atiendan en el mostrador donde puedo ver todas las existencias y el clásico papelito enmarcado en la pared que pone a mi disposición el libro de reclamaciones. El cartel brillante que dice “si no queda satisfecho le devolvemos su dinero”. Todo ello me hace sentir bien. Me dice que el comerciante conoce mis derechos y que no tiene nada que ocultar. Si por el contrario cuando me intereso por una prenda el dueño de la tienda le hace una seña a uno de los dependientes, me conducen al callejón y me atiende un tío enmascarado que me dice que compro el jersey o me voy…

¿Qué harías vosotros? Me he encontrado varias veces con una página de estas. Tengo dos opciones y no me lo pienso. Le doy al aspa del navegador y memorizo la página para no volver. Es fácil. La primera regla de oro de todo comerciante. La empatía. Tienes que ponerte en el lugar del cliente. Él es la razón de que abrieras la tienda. Se merece que lo recibas con los brazos abiertos. Puede mirar tranquilamente. Está en su derecho de visitar tu sección “Acerca de”. Puede que compre y puede que no, pero eso les pasa a todas las tiendas a pie de calle. Yo he entrado miles de veces en muchas de ellas y después de probarme cientos de prendas he salido con las manos vacías. Nadie me ha apuntado con una pistola ni me ha echado con cajas destempladas. Si la tienda estaba limpia, bien surtida, los productos estaban expuestos de manera cuidada y el dueño era agradable hay muchas posibilidades de que quede grabada en mi retina. Me he marchado con las manos vacías pero esa pequeña tienda me ha conquistado. Lo mismo te puede pasar a ti.

Este es mi primer post. Un post de aterrizaje para una tienda que acaba de llegar. Acabo de abrir. Te doy la bienvenida a mi tienda. Te invito a que la recorras. La página de inicio es un buen sitio para empezar. Desde allí puedes acceder a mis categorías. Hay también una sección de Recetas para la imaginación con ideas para manualidades. Iré almacenando también mis post. De momento no hay mucho que leer, pero prometo escribir. También puedes suscribirte y descargar la guía. En el menú encontraras los productos organizados por categorías y mis servicios para autónomos, especialmente pensados para ti. Puedes contactar conmigo cuando quieras si hay algo que no encuentras o algo que no funciona como debería. Bueno, eso es todo por el momento. Me despido con un abrazo virtual y espero que vengas pronto.

¿Qué opinas? ¿Eliminarías todos los elementos de la landing page? Déjame tu respuesta en los comentarios.